Contacto

Esperanza Restucci (Alemania)

Fundadora del proyecto

projektsofia@gmail.com

Cecilia Donoso

Miembro de la Corporación Kaspar Hauser (Chile)

ckh.cuyuncavi@gmail.com
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Establo

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Descripción del proyecto:

El Proyecto Sofía es un proyecto social – cultural que busca difundir en Europa el trabajo que se realiza en la Comunidad Terapéutica antroposófica de Cuyuncaví en Chile. Su intención es tanto la búsqueda de colaboración económica como también el intercambio de experiencias e ideas entre antropósofos europeos y chilenos.
El inicio de este proyecto está estructurado en base a la idea de realizar 13 conciertos a beneficio de la Comunidad Terapéutica de Cuyuncaví entre fines del año 2008 y durante el año 2009 en diferentes centros antroposóficos de Alemania. Junto a los conciertos se hará una exposición de fotos y textos sobre esta comunidad, en los que se describirán las ideas fundamentales que le dieron inicio a esta iniciativa. Los conciertos serán realizados por la soprano Esperanza Restucci quien incluirá en su repertorio obras clásicas de compositores europeos y latinoamericanos.
Esta iniciativa cuenta con el apoyo de la corporación sin fines de lucro “Kaspar Hauser” (Chile) la que ampara económica y legalmente a esta comunidad como también con el patrocinio de la Farmacia Tríodo (Chile) donde se elaboran medicamentos antroposoficos con el apoyo de los laboratorios Wala.

Sobre la Comunidad Terapéutica de Cuyuncaví (Chile):

Esta comunidad se formó el día 13 de octubre del año 1996 en la ciudad de Curacaví a 50 kilómetros de Santiago (Chile). Su objetivo fundamental es ayudar a jóvenes con conflictos anímicos, enfermedades siquiátricas y adicciones, entre otras problemáticas. Estos tratamientos se realizan en base al dialogo terapéutico, el que es complementado con medicamentos antroposoficos elaborados en los laboratorios Weleda, Wala y Farmacia Tríodo (Chile) y con el trabajo en una granja. El trabajo en la tierra se basa en el método biológico dinámico y los pacientes llevan a cabo diariamente las labores propias del campo, como arar la tierra, cultivar diferentes hortalizas y cuidar los animales. La actividad terapéutica en esta comunidad es guiada por el señor Claudio Rauch quien inició la actividad antroposófica en Chile.

Formas de colaboración:
El tipo de ayuda que buscamos no es sólo de tipo económico sino que también de participación social e intercambio cultural. Son prioritarias para esta comunidad las siguientes formas de colaboración:

Carreta

Carreta
Ayuda económica Financiamiento para pacientes de escasos recursos, ya que en Chile no todos los tratamientos terapéuticos son cubiertos por las instituciones públicas de salud, sobre todo los que requieren internación, como es el caso de los tratamientos que se ofrecen en esta comunidad. Los costos aproximados por persona ascienden a 960.000 Pesos Chilenos por mes, incluyendo alojamiento y alimentación completa.
Donaciones voluntarias para el desarrollo de iniciativas que se quieren desarrollar en el futuro como la construcción de nuevas habitaciones para poder acoger a más pacientes, nuevas dependencias para actividades artísticas-terapéuticas y de una pequeña lechería entre otras.

Vacas

Vacas

Intercambio de experiencias e ideas

Quisiéramos invitar a antropósofos europeos, como por ejemplo a granjeros biológico-dinámicos, a visitar la comunidad terapéutica con el propósito de aportar en el mejoramiento de la actividad agrícola que se realiza en el campo, incluyendo la elaboración de productos lácteos.

Nos interesa también compartir con médicos y terapeutas antropósofos europeos algunos casos de pacientes que no han podido ser tratados por la medicina alopática y que en cambio han sido exitosamente resueltos por la terapia antroposófica guiada por el señor Claudio Rauch conjuntamente con el grupo médico que trabaja con él, incluyendo casos de cáncer.

También queremos editar un libro con testimonios de los pacientes que se han tratado en esta comunidad. Para esto buscamos la ayuda de alguna editorial antroposófica que se interese en publicar esta recopilación de casos.

Comunidad Terapéutica de Cuyuncaví:

Esta Comunidad Terapéutica se inició el día 13 de octubre del año 1996 en una pequeña granja cerca del pueblo de Curacaví, ubicado a unos 50 kms de la ciudad de Santiago de Chile.

Esta iniciativa terapéutica surgió desde la profunda necesidad de ayuda que tenían algunos jóvenes, quienes no habían encontrado anteriormente en terapias tradicionales una vía real de sanción.

Estos jóvenes se acercaron al señor Claudio Rauch (iniciador del movimiento antroposófico en Chile) a pedirle su ayuda terapéutica, ya que reconocían en él una gran capacidad de comprender las enfermedades y conflictos anímicos a los que se ve enfrentado el hombre en nuestros tiempos. Él, en respuesta a este llamado, impulsó el desarrollo de esta Comunidad en conjunto con algunos colaboradores y se propuso que ésta se llevara a cabo en un campo.

Una de las razones por las que se quiso desarrollar esta actividad terapéutica en un campo fue para que los pacientes tuviesen la posibilidad concreta de abrirse diariamente a la naturaleza. Al estar en contacto con los minerales, las plantas, los animales y los demás hombres y al realizar las labores propias del campo como arar, sembrar, cosechar, cuidar de los animales, entre otras, ellos van ganando fuerzas, se van armonizando y esto les despierta el interés por querer volver a vincularse con los seres que los rodean. Así poco a poco van saliendo de la enajenación, que caracteriza a las enfermedades siquiátricas en general.

El trabajo en la tierra es un complemento fundamental a los diálogos que cada paciente mantiene regularmente con el terapeuta, en los que éste busca conocer la dinámica interior de su enfermedad, lo que le permite poco a poco aprender a manejarla. Los pacientes son tratados con medicamentos antroposóficos de los laboratorios Weleda, Wala, y Farmacia Tríodo (Chile)

En sus inicios esta Comunidad no contaba con un terreno donde comenzar a desarrollar la actividad terapéutica; lo único que se tenía era la voluntad de llevar esto a cabo. Debido a esto, antropósofos amigos pusieron a disposición una granja para poder desarrollar esta iniciativa, donde se trabajó durante siete años. En junio del año 1997 se recibieron donaciones de personas que querían que este impulso se pudiera realizar, con las que se compró una casa en el valle de Cuyuncaví para que los pacientes pudieran vivir en ella durante el período de sus tratamientos. A los pocos años se recibieron nuevas donaciones con las que se compraron 27 hectáreas de campo, en un terreno contiguo a la casa que se tenía.

En estas 27 hectáreas de campo se construyó un establo para los animales, siendo éste uno de los primeros edificios realizados con Arquitectura Orgánica en Chile, y se comenzó a cultivar regularmente diferentes hortalizas, alfalfa para los animales, cereales, etc. El trabajo en la tierra se realiza con el método biológico dinámico.

Iniciativas que surgieron desde esta Comunidad

Corporación Kaspar Hauser

En 1998 un grupo de amigos de esta Comunidad formó la Corporación Terapéutica y Educativa Kaspar Hauser, entidad sin fines de lucro, con el propósito de amparar y respaldar en lo económico y legal a esta Comunidad.

Farmacia Tríodo:

Los medicamentos Wala fueron llevados a Chile hace seis años por personas cercanas a esta Comunidad, considerándose estos como un aporte fundamental para el desarrollo de estas terapias. Así se fundo la Farmacia Tríodo en Santiago de Chile donde se elaboran y venden al público medicamentos antroposoficos.

Cultivo de plantas medicinales en la Comunidad Terapéutica

Desde el año 2008 se ha empezado a cultivar un huerto de plantas medicinales con la idea de proveer de éstas a la farmacia Tríodo de Santiago con el objetivo de preparar tinturas madres para elaborar medicamentos antroposóficos. Esta iniciativa ha creado trabajos para ex pacientes que quieren vivir allí y aportar en el desarrollo de esta Comunidad.

Una pequeña tienda de productos biológico dinámicos

A través de los años se han logrado ofrecer regularmente productos de estación y productos lácteos que son elaborados manualmente, y esto le ha permitido a la gente conocer mas de la agricultura biológico dinámica, la que es muy poco conocida en Chile. Hace unos años se construyó una pequeña tienda en el colegio Waldorf Giordano Bruno en Santiago, donde se venden regularmente estos productos.

Después de doce años de labor, muchos son los pacientes que se han integrado a esta Comunidad. Varios de ellos, luego de haber aprendido a conocer y a manejar su enfermedad, han podido reintegrarse a la sociedad en distintas actividades profesionales. Esta granja se ha ido construyendo a través de los años gracias a generosas donaciones y al enorme esfuerzo y entrega del terapeuta Claudio Rauch y de los colaboradores Cecilia Donoso y Rodrigo Cavieres, quienes viven en la granja cuidando de los pacientes y velando para que las labores del campo se puedan realizar diariamente.

Actualmente viven en esta Comunidad alrededor de 12 pacientes de edades entre 16 y 57 años.

Ideas que guían la terapia en esta Comunidad

Como seres humanos nacidos y educados en el materialismo, vivimos cada vez más bajo la experiencia sorda, dormida de que somos seres inmodificables. Somos desde esta concepción materialista tan solo un producto azaroso de las leyes naturales.

Perdemos de esta manera lo que le es más propio al espíritu: la capacidad de la transformación, lo que surge del ser activo y creativo que desde lo mas alto renueva y da forma al universo.

A pesar de cómo vivimos hoy en día, al acercarse el ser humano a la juventud, ve nacer en su alma el anhelo por la libertad. Reconocemos este impulso, este anhelo, como algo muy profundo, muy íntimo de nuestra alma. Pero a causa de nuestro ahogo en el materialismo, nuestra alma es ya incapaz de vivenciar lo que viene del espíritu. Ya solo reconoce como válido lo que le viene del cuerpo.

Esta situación de no poder anidar en nuestra alma lo que a su vez barruntamos como lo más íntimo de ella, nos llena de angustia y nos debilita día a día para la vida.

Desde esta situación nos proponemos la vida en una granja como la más alta terapia imaginable; pues podemos encontrar en la naturaleza desplegado diariamente la creación continua del todo universal.

Las personas que recibimos en nuestra comunidad, además de vivir la situación antes descrita, padecen en muchos casos graves enfermedades siquiátricas y/o adicciones de diversa índole.

Como pilar del proceso terapéutico nos proponemos la vida en una granja, puesto que el trabajo en ella, entre muchas otras cosas, nos lleva a volver a experimentar lo que es realmente un organismo, algo que en la ciudad es muy difícil vivenciar, como por ejemplo el transcurso del año marcado por sus cuatro estaciones.

Cuando trabajamos día a día en el campo nos vamos compenetrando del significado de cada una de estas estaciones; nuestro trabajo va a ir acompasado con los requerimientos de cada época del año. Tanto la tierra, como las plantas y los animales nos pedirán cosas muy distintas en primavera, otoño invierno o verano, y nosotros debemos aprender a compenetrarnos y abrirnos a la enorme sabiduría que vive en el transcurso del año.

Es así como en haciendo esto toda nuestra vida interior se enaltece y ennoblece, y nos lleva poco a poco a la experiencia de que la naturaleza, que antes era para nosotros un resultado azaroso de leyes naturales, es en verdad la majestuosa expresión de un espíritu viviente.

Todo esto nos va poco a poco sanando de la predeterminación, permitiendo así que pueda anidarse en nuestra alma la convicción de que podemos erguirnos. Este es el anhelo central de nuestra comunidad, que a través de la terapia que tiene como centro la vida en el campo, podamos devolverle al alma la determinación que surge del espíritu.

Seguidores

Proyecto Sofia

Cuyuncavi, Metropolitana, Chile